El cuerpo y la pantalla (Fragmento de La Pantalla Ubicua)


“(…) El cuerpo, apenas intuido en el reflejo de la pantalla, es percibido como una prisión cuyas puertas el ciberespacio permite traspasar, para emerger en un mundo de sensación digital (Heim 1993a)
Pero el misticismo digital se encuentra sumido en una contradicción de difícil resolución, común a todo pensamiento que niega la naturaleza física de nuestro Ser. “La tonta carne.(…) es una presencia ajena.(..) la podemos desechar o enfrentarnos a ella” pero “no podemos ignorarla, sigue siendo algo con lo que uno se encuentra” (Heim 1993a:68/69)
Este radical desprecio y rechazo por el propio cuerpo, en el que subyacen siglos de represión a la sexualidad, es un síntoma de la tendencia hacia la desmaterialización de las relaciones sociales que caracteriza a la emergente sociedad post-industrial, y que es uno de los rasgos más remarcables de la neocultura ciber. Sin embargo, el cuerpo no es un símbolo ni es un indicio. Es condición esencial de nuestra existencia, de nuestro Ser. Los mundos virtuales son no-lugares pero nuestros cuerpos, no pueden ser no-cuerpos. Este conflicto entre no-lugares y cuerpos verdaderos es el centro gravitatorio sobre el cual gira la reflexión sobre la inmaterialidad digital, entendiendo como tal a los espacios simbólicos generados por un ordenador y “visitables” gracias al uso de distintos tipos de interfaces adecuadas para la simulación informática.”

Fragmento de La Pantalla Ubicua (Diego Levis, La Crujía 1999/2014)