Transculturalización en la sociedad de la pantalla ubicua: identidad cultural y homogenización consumista.


Transculturalización en la sociedad de la pantalla ubicua: identidad cultural y homogenización consumista.
Por Diego Levis – Diciembre de 2013

Artículo publicado en Indicadores Culturales 2013
“EL ESPACIO CULTURAL IBEROAMERICANO: LIMITES Y DESAFÍOS FRENTE A LOS NUEVOS ESCENARIOS INTERNACIONALES”. AAVV, Universidad Nacional de 3 de Febrero, Buenos Aires, 2014

Introducción: La pantalla ubicua
“La presencia ubicua de la pantalla electrónica es el rasgo característico de la sociedad contemporánea. La pantalla media nuestra relación con el mundo y con nuestros semejantes, determinando de manera creciente nuestra experiencia vital y nuestra percepción de la realidad.
La pantalla electrónica, en tanto dispositivo de orden visivo, directa o indirectamente, participa en la práctica totalidad de nuestras actividades y relaciones cotidianas. Incluso antes de nacer somos imágenes en una pantalla. En los transportes públicos, en los comercios, en nuestros lugares de trabajo y de ocio, en la calle, en las escuelas, en los hospitales y en nuestros hogares la pantalla está cerca nuestro, la llevamos en nuestras manos, las tenemos dentro de nuestros bolsillos, en nuestros bolsos, está sobre nuestros escritorios y mesas. En todo momento y lugar, la pantalla nos indica lo que podemos hacer y como hacerlo y también lo que no podemos hacer y nos muestra lo que debemos mirar y nos oculta aquello que no alcanza o no desea mostrarnos. Es ubicua. (Levis 1999/2014)
Delante de cada pantalla hay una persona que mira y detrás el ojo de una cámara que ve y un procesador informático que registra. En tal sentido, la pantalla genera una situación de tensión entre la promesa que ofrece de pluralidad y la expansión de la concentración empresarial, la homogenización cultural y los mecanismos de control social que buscan consolidar las empresas de los sectores implicados (telecomunicaciones, medios de comunicación, informática, electrónica de consumo, etc.) con el apoyo de numerosos gobiernos, fundaciones privadas y diversos organismos multilaterales
Los usos más difundidos de Internet y otras redes telemáticas generan en este sentido un equívoco en tanto promueven espejismos de libertad y diversidad que no siempre se verifican. Así por ejemplo, cuando se caracteriza como receptores activos o “pro-sumidores” a los usuarios de aplicaciones como Facebook, Twitter o You Tube, haciendo una contracción entre productores y consumidores, se omiten o minusvaloran las condiciones de uso y las modalidades de participación y publicación de contenidos en estas aplicaciones.”
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