Amores on line


Un artículo publicado en Página 12 analiza el auge de las relaciones en red. Muchas de las afirmaciones que hace el autor sobre esta modalidad de relacionarse afectivamente coinciden con el  análisis  que hago en mi libro “Amores en red”, publicado en 2005. Sin embargo en algunos aspectos la perspectiva del autor resulta, a mi juicio, controvertida y en algún punto superficial.  Por ejemplo, no se profundiza en la posible vinculación que existe entre la posibilidad que ofrece la red de “acceder a muchísimos más candidatos de los que podrían encontrar en su entorno (…)” y las prácticas de consumo que promueven los centros comerciales contemporáneos ( conocidos como “shoppings” o “malls” según el país). Volveré sobre estas cuestiones en futuros artículos.
Por el momento, abro el debate. Los invito a leer el citado artículo y a compartir sus opiniones y/o experiencias afectivas en la red.

Amores on line
Diversas investigaciones examinan qué características particulares tienen los encuentros a partir de servicios de citas on line y, también, lo que pueden enseñarnos sobre cómo los seres humanos, desde siempre, buscan entablar relaciones.
Por Pere Estupinyà *
Los portales de encuentro se han convertido en una industria multimillonaria, decenas de millones de personas se registran en servicios de citas on line. Son grandes cifras, pero la antropóloga Helen Fisher (investigadora en la Universidad Rutgers y dos veces expositora en las conferencias TED) señala que en realidad no es un cambio de paradigma tan grande como pensamos. Según ella, es obvio que Internet representa una gran ventaja para minorías o personas mayores porque les permite acceder a muchísimos más candidatos de los que podrían encontrar en su entorno, pero en realidad, tras esa fase inicial el factor definitivo continúa siendo la química que aparezca o no durante el cara a cara, y nuestros cerebros continúan enamorándose igual ahora que como lo hacían miles de años atrás. Además, esto de tener algunos datos básicos de un desconocido antes de quedar con él no es tan diferente de la cita convencional con el compañero de trabajo o con alguien recomendado por una amiga. Helen Fisher opina que “en todas las citas iniciales, desde siempre, se ha seguido un patrón de encontrarse a tomar algo contando con cierta información previa, venga de Internet o de un conocido en común; lo realmente extraño, en todo caso, es establecer una relación con un completo desconocido en un bar. (…)”.
Lee el artículo completo en Página 12
http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-263029-2015-01-02.html

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