Convergencia tecnológica e industrias culturales


  • Las innovaciones tecnológicas en el ámbito de la comunicación conllevan transformaciones en los modos de expresión previos y dan lugar al desarrollo de nuevas formas de decir y a la aparición de nuevos lenguajes.

  • Las tecnologías digitales están transformando profundamente el modo en que se producen, distribuyen y usan los productos culturales (desde la literatura a los videojuegos).

  • Las TIC son decisivas en el desarrollo de nuevos canales, dispositivos y modalidades de difusión, comercialización y recepción de productos culturales.

  • El mundo editorial, la prensa, el cine, la radio, la industria fonográfica y la televisión utilizan habitualmente dispositivos y procedimientos informáticos en distintas fases de los procesos de producción y difusión de sus productos. Esto ha ido transformando, a veces casi imperceptiblemente, las prácticas profesionales en el mundo de la comunicación y también los modos de recepción de los públicos.

  • El uso de medios informáticos facilita, económica y técnicamente, la creación, producción y difusión independiente de obras musicales, audiovisuales, multimediales y literarias.

  • La versatilidad de los equipos, aplicaciones y servicios informáticos y la facilidad creciente para acceder a ellos, tanto desde un punto de vista económico como instrumental (facilidad de uso) hace que se empiece a desmoronar uno de los principales pilares (sino el principal) en que se sustentan las industrias de la cultura desde la aparición de la imprenta de tipos móviles: la propiedad de los medios de producción y el control de la distribución / comercialización de los bienes.

  • Los medios informáticos promueven la aparición de nuevas formas de expresión artística y también facilitan la circulación pública de obras del pasado cuyo acceso, hasta no hace mucho, solía estar sólo al alcance de unos pocos privilegiados.

  • El nuevo contexto facilita – técnica y económicamente – la posibilidad de producir, difundir y acceder a bienes culturales a un número cada vez mayor de personas sin la intermediación de las industrias de la cultura, las cuales tradicionalmente han mantenido un cuasi monopolio en el campo audiovisual, fonográfico y gráfico (libro y prensa). Hoy cualquier persona que tenga acceso a una computadora conectada a Internet puede publicar y difundir las imágenes, sonidos y textos que desee, sean o no de su creación, de un modo sencillo y gratuito.

  • Se empieza a consolidar un nuevo modelo de comunicación social en la que las industrias de la cultura y los mass-media dejan de tener el monopolio de la palabra y de la imagen pública.

Diego Levis, 2005/2013