La pantalla es ubicua


Cuando hace más de diez años publiqué la primera edición de “La pantalla ubicua”, libro basado en mi tesis doctoral, hubo quienes objetaron que el título se refiriera a una sola pantalla cuando existían muchos tipos de pantallas.
Durante el tiempo transcurrido el número de pantallas no ha dejado de aumentar. Así,  la pantalla – entendida como una característica propia de las tecnologías electrónicas que median nuestra relación con el mundo y con nuestros semejantes, nuestra experiencia vital de forma creciente desde la tímida aparición de la televisión a mediados del siglo pasado – es hoy más ubicua que entonces.

La pantalla electrónica, en tanto dispositivo de orden visivo, está presente en gran parte de nuestras actividades cotidianas. Incluso cuando no tenemos la voluntad de mirar o de utilizar una, percibimos el resplandor cercano de la pantalla. En los transportes públicos, en los comercios, en nuestros lugares de trabajo y de ocio, en la calle, en nuestros hogares la pantalla está cerca cerca nuestro. Está en nuestros bolsos y en nuestros bolsillos, en nuestras relaciones personales y en nuestros trabajos, nos indica lo que podemos hacer y lo que no podemos hacer, nos muestra lo que debemos mirar y nos oculta aquello que no alcanza o no desea mostrarnos. Es ubicua. 

  La pantalla ubicua. Televisores,computadoras y otras pantallas – Diego Levis, La Crujía, Buenos Aires 2009.
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