La realidad social como espejismo, la mentira permanente como verdad


“Se acabará considerando de alguna forma que las decenas de millones de parados europeos, el desastre urbano, la precarización general, la corrupción, los suburbios en llamas, el saqueo ecológico, el retorno de los racismos, de los integrismos y extremismos religiosos son simples espejismos, alucinaciones culpables, discordantes d eforma extremista en el mejor de los mundos, que construye, para nuestras conciencias anestesiadas, el pensamiento único” Ignacio Ramonet, “El pensamiento único” en Le Monde Diplomatique, enero 1995
Leer texto original en francés: “La pensée unique”

Han transcurrido más de 16 años desde que el artículo de Ramonet fue publicado. Desde entondes, han sucedido varios hechos importantes, transcribo una lista de los que recuerdo:
Atentado a las torres gemelas de Nueva York, la crisis Argentina de 2001 y 2002 cuando la clase media, asustada, se manifestó en las calles junto a los verdaderos afectados por las consecuencias de la pobreza, Invasión a Irak bajo la excusa de la guerra preventiva por una supuesta posesión de armas de destrucción masiva por parte del gobierno iraquí(armas que nunca existieron, los miles de muertos y la destrucción de Irak en cambio son tristemente ciertos), guerra en Afganistán, campos de detención en Guantanamo, atentados islámistas en Madrid y Londres, ataque de la ONU al gobierno de Libia y silencio ante los opositores asesinados por el gobierno de Siria, sitio israelí a Gaza, crisis bancaria por malas prácticas finacieras sostenida y levantada por los gobiernos de EEUU y Europa, desmantelamiento del estado del bienestar en Europa y EEUU, millones de nuevos desempleados en Europa y EEUU, crecimiento de los partidos de extrema derecha en Europa y Estados Unidos, descenso de los niveles de aprendizaje de niños y jóvenes, expansión de la comunicación digital, adaptación de la expresión del pensamiento al corsé que imponen los formatos de las interesadamente llamadas redes sociales, en especial Facebook y Twitter y los atentados neofascistas de ayer en Noruega que causaron más de 90 muertos. No olvido, claro, la alegría que produce en muchísimos argentinos los juicios y condenas a los torturadores, ladrones y asesinos que, amparados por el manto del estado, asolaron a la Argentina durante la última dictadura cívico-militar que sufrió el país.

A través de los mecanismos que impone el pensamiento único, se hace creer que los intereses de todos los integrantes de la sociedad coinciden con los intereses del poder económico. Así, en la Argentina, en 2008, miles de personas que no tienen ninguna relación con la producción agropecuaria apoyaron las posiciones de los grandes productores agrícolas pensando, posiblemente, que estaban defendiendo los intereses del conjunto de la sociedad ante el avance amenazante del estado, argumento repetido hasta la sacieda por los medios de comunicación de mayor difusión (En la sociedad mediática, recuerda Ramonet, repetición equivale a demostración)

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