La realidad que muestran los medios: entre un pastel de merengue y una película de mafiosos.


Desde hace décadas, se acepta que los medios de comunicación construyen (o intentan construir) una “realidad” a medida de sus intereses económicos y/o políticos, de su ideología, de sus propios límites, de las prácticas profesionales… Sin embargo, en muchos casos, siguen insistiendo en su independencia, en la pretensión de objetividad, sin asumir que la verdad pasa necesariamente por dejar claramente establecido desde que lugar (ideológico, político, emocional, etc.) se emite el mensaje.
Así, en muchas ocasiones, la indefinición de los medios, en su ambición por aparecer como meros transmisores de aquellos hechos destacables que merecen ser conocidos por los ciudadanos genera condiciones propicias para que políticos, empresarios, artistas, deportistas y oportunistas de distintas proveniencias e intereses utilicen (casi impunemente) los medios con fines de promoción personal. Despreocupados de cualquier exigencia de rigor informativo los medios se prestan a este festival de vanidades, empalagoso como los pasteles de merengue que se ven en las vidrieras de las pastelerías de barrio y sórdido como una mala película de mafiosos, llena de violencia sin sentido ni fin.

El romance en 2008 entre el presidente francés Nicolás Sarkozy y la ex modelo Carla Bruni, por aquel entonces cantante de moda, es un buen ejemplo de lo antedicho Un show armado para los medios al que los medios gustosamente se prestaron. Un artículo publicado en febrero de 2008 en Página 12 ilustra el modo en que los medios franceses se dejaron envolver por la estrategia ideada por Sarkozy. La vida privada del presidente ocupó el lugar central de la prensa seria devenida así en una revisitación de las despreciadas publicaciones del corazón.
En los últimos dos años los relatos acerca de las veladas sexuales de Belusconi, parodia de malas películas de gansters, permitieron desviar la atención sobre el recorte a los derechos de los trabajadores que impusó el gobierno italianos durante el último año. La lista de despropósitos es larga, los ejemplos numerosos.
Merengue y salsa de tomate hasta la nariz permiten ocultar la rapacidad sin límites de aquellos que gobiernan sobre quienes gobiernan el mundo.

Leer: Los medios perdieron la cabeza Por Eduardo Febbro, Página 12 el 14 de febrero de 2008
Un apunte sobre la Italia de Berlucosni:
Criminalización de inmigrantes nota editorial de Clarín 21/05/2009
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