ENTREVISTA A NICHOLAS NEGROPONTE: EL PADRE DEL PROYECTO 'UN ORDENADOR POR NIÑO' HABLA DE CÓMO LA TECNOLOGÍA HA CAMBIADO LOS MEDIOS, LA POLÍTICA, LA SOCIEDAD Y LA CULTURA MUNDIAL.


Publicada originalmente en El País

El arquitecto y evangelizador  tecnológico puso en marcha un centro tecnológico de referencia mundial,  el MediaLab del MIT, en Boston. Desde hace más de una década ha hecho de  la educación su bandera. Su última cruzada fue la creación de un  ordenador de reducidas dimensiones y menos de cien dólares para los  niños en países pobres. Esta labor ha sido reconocida con un doctorado  honoris causa por la Universidad Camilo José Cela de Madrid.

Pregunta. ¿Qué siente al ver el floreciente mercado de netbooks, una invención suya pero con otra finalidad?

Respuesta. El contexto de uso es diferente. Solo se han quedado en la  forma, no en el fondo. Cada mañana me planteo si estoy solucionando los  problemas como los demás. Si la respuesta es sí, tengo que volver a  buscar soluciones. Quiero hacer las cosas al margen del mercado. El  mercado nunca se va a preocupar de los más desfavorecidos pero dio  difusión al inspirarse en nuestra idea. Me siento halagado por ello.

P. ¿Cómo va su proyecto de ordenador de menos de cien dólares?

R. Aunque en un principio no se pensó así, el 80% de nuestro proyecto se  está desarrollando en Latinoamérica. Lo interesante es que ninguno de  los países que colaboran están entre los más pobres, que era nuestro  objetivo. En África nos está costando más, precisamente porque los  Gobiernos son más débiles y no pueden incluirlo entre sus prioridades.  En esos casos tenemos que convencer al Banco Mundial y a las  organizaciones que colaboran en el proyecto, esto ralentiza mucho el  desarrollo. En Perú nos encontramos con el caso contrario. Mucha gente  cuestiona que el presidente sea democrático por su firmeza a la hora de  tomar decisiones. Sin embargo, hace mucho por el desarrollo del país.  Allí se están repartiendo ordenadores a niños que viven en la selva.

P. Una de las decisiones más polémicas fue el uso de Linux como sistema operativo para estos portátiles.

R. No había otra opción. Fue algo natural. No fue por ahorro, sino  porque es abierto. El código abierto es lo óptimo. Igual que Wikipedia  es la mejor opción para hacer una enciclopedia en la Red.

P. ¿Cree que el software libre ayuda al desarrollo en los países más pobres?

R. Por supuesto. Les permite tener más control.

P. Brasil, India y China se han convertido en viveros de ingeniería de software. ¿Cómo cree que se van a insertar en el mundo?

R. Son tres casos muy diferentes. Por ejemplo, en mi opinión, India está  sobrevalorada en este aspecto. Están haciendo mucho menos de lo que se  cuenta. Han sabido suplir la falta de infraestructura creando software,  cuyo transporte es sencillo, y han invertido en relaciones públicas,  pero no se queda nada en el país. Solo piensan en el mercado exterior.  Brasil es justo el caso contrario. Son muy creativos y aplican dentro de  su territorio. En China tienen un problema laboral. Hacen algunas cosas  mal. Ponen a los trabajadores a hacer cosas poco seguras. Les falta  todavía originalidad. Explotarán como fuerza tecnológica, pero aún es  débil.

P. Si empezase el proyecto de cero, ¿haría una tableta? ¿Quizá un móvil?

R. Un móvil no, conceptualmente es diferente. Pero sí, si empezásemos  ahora sería una tableta por niño. De hecho, en la nueva fase del  proyecto estamos haciendo algo así. EL iPad se adelantó y ya las ha  popularizado. Para los niños es perfecto porque pueden tocar y aprender.

P. Una de sus preocupaciones también ha sido hacer que la tecnología  ayude a los discapacitados. ¿Observa progreso en este campo?

R. Mucho. Las personas que no pueden ver, oír, o moverse libremente en  el mundo tienen mejor calidad de vida gracias a los adelantos.

P. El modelo del MIT es ejemplar. ¿Cree que se puede exportar?

R. Lo hemos intentado muchas veces. Sin éxito. Una de las razones es que  el mundo académico es bastante rígido, vertical, y nuestra organización  es transversal. En los países latinos podría funcionar porque son  enérgicos e inquietos.

P. Desde que escribió su libro, la forma de hacer política también ha cambiado mucho. ¿Cómo lo ve en el futuro?

R. En las últimas semanas he visto el mayor cambio en mucho tiempo.  Pusieron una fotografía de papel delante de una niña de tres años. Para  verla mejor, dio un pellizco en ella, como si fuera una pantalla, pero  se dio cuenta de que no tenía efecto sobre el papel. La manera de  entender el mundo de esa niña no tiene nada que ver con la nuestra.  Cuando tenga que votar habrá sido mucho más activa durante toda su vida.  Hablarán diferente, se comunicarán de otra manera. En los últimos años  la ciudadanía se ha hecho más activa. Da igual que se haga una  declaración en una universidad o en un gran acto porque se difunde por  Twitter, Facebook, blogs. Cualquier acto público pasa a ser relevante.  Es todo un mundo nuevo.

P. En este nuevo mundo también los medios son diferentes. ¿Cómo percibe esta transformación?

R. Sabemos con certeza que el papel va a desaparecer como soporte para  los medios por motivos de distribución, producción y coste. La cuestión  no es tanto qué pantalla o qué soporte prevalecerá como la credibilidad  de las noticias. En mi iPad leo el Wall Street Journal. Por cierto,  tiene una gran versión para este soporte. La experiencia es mucho mejor  que en papel. Ya sea EL PAÍS, The New York Times o The Wall Street  Journal, el compromiso es con los lectores. Si la experiencia es mejor,  es ahí donde deben ir.

P. Los medios sociales han afectado a la sociedad. Con Facebook y  Twitter casi cualquiera puede emitir un mensaje. ¿Cómo cree que se debe  canalizar todo ese flujo?

R. No me preocupan las voces, que sean muchas y pequeñas. No creo que  Twitter vaya a durar mucho tiempo, me parece una moda pasajera. Me  parece interesante que se puedan emitir pequeños mensajes con facilidad,  directamente. Si te interesan las noticias, el reto es llegar a la  fuente principal, no a la de tercera o cuarta mano.

P. ¿Por qué cree que Twitter no va a durar?

R. No creo que la gente vaya a estar asombrada por el servicio mucho  más. Es un lugar donde se pierde mucho tiempo. Facebook me parece mucho  más útil.

P. ¿El arte también ha cambiado con la tecnología?

R. El arte es una expresión humana. Ahora se difunde mucho más gracias a  los avances que tenemos. La fotografía, por ejemplo, es mucho mejor.  Las fotos de los periódicos de hoy son mejor que las de hace 20 años. No  solo por la técnica, sino porque se aprende mucho de otros.

P. El acceso a la cultura es mucho más sencillo, pero no siempre se paga  por ello o se respeta el copyright. En España la polémica sobre las  descargas es permanente.

R. La liberación de contenidos es muy importante. De hecho, la mayor  parte del contenido es libre. En África con cada ordenador que damos a  un niño incluimos 100 libros de libre difusión. En cada libro es  diferente. Así, el intercambio permite que lleguen a 1.000 títulos  fácilmente. El potencial es increíble. El copyright es una solución del  pasado. Se hizo para que los artistas pudieran tener fondos y vivir  haciendo su labor. Las descargas no les preocupan tanto a los artistas  como a los intermediarios, que son los que se siguen beneficiándose del  copyright. Me interesa que los internautas compartan su saber y pienso  en las posibles formas de hacerlo.

P. ¿Cuáles son sus retos de futuro?

R. Los retos de nuestro centro pasan por hacer de la innovación una  preocupación en toda la sociedad. Aunque tradicionalmente nos hemos  dedicado a medios y pueda sonar extraño, estamos estudiando cómo  funciona el cerebro, cómo se procesan los datos y adquiere información.

NICHOLAS NEGROPONTE Y BERNARDO HERNÁNDEZ, HONORIS CAUSA POR SU LABOR INSPIRADORA

Nicholas Negroponte, miembro del MIT y fundador del proyecto Un  ordenador para cada niño y de la revista Wired”, fue propuesto para el  doctorado por, entre otros méritos, “una vida dedicada a la innovación,  generando nuevos caminos en la sociedad del conocimiento”, además de su  “sensibilidad hacia los más desfavorecidos y sus acciones por eliminar  barreras consiguiendo un mundo más igualitario y justo”.

En un discurso lleno de referencias a la lucha contra la pobreza puso  toda su ilusión en los métodos de aprendizaje que propicia la  tecnología. “En Afganistán”, dijo a modo de ejemplo, “el 25% de los  profesores no han terminado la primaria, y el 50% de las niñas no pueden  ir a clase. Por eso no creo en que hacer escuelas y poner profesores  sea suficiente”. Propuso el uso de su ordenador de 100 dólares: “En  Perú, los niños de pueblos remotos enseñan a sus padres a leer con el  pequeño portátil. Eso sí es un agente de cambio. Los chavales crecen con  autoestima y visión de futuro”.

Al mismo tiempo, se lamentó porque no siempre es posible este cambio. El  final de su discurso resultó tan amargo como reivindicativo. “Hay un  cóctel de la muerte, el que se da en la franja de Gaza, con jóvenes que  viven no solo sin educación sino con pobreza y aislamiento”, se lamentó.

El primero en adquirir este grado ha sido Bernardo Hernández, del que la  Universidad resalta “su carrera profesional, carácter emprendedor y la  pasión demostrada en el lanzamiento y apoyo de nuevos productos  tecnológicos”. Además, entre los méritos de Hernández también se incluye  “la influencia que han tenido los proyectos que ha liderado y lidera,  en la vida diaria de las personas y los cambios sociológicos que han  provocado una nueva manera de entender el mundo”.

En su discurso, destacó cómo Internet ha cambiado la relación entre las  personas: “Google no fue el primer buscador, pero sí el que más innovó.  Facebook no fue la primera red social, pero sí la que supo entender las  necesidades de los usuarios. Idealista hizo uso de la tecnología para  acabar con la frustración que producía tener que buscar casa”. En su  opinión, Internet supera las fronteras entre grandes y pequeñas  corporaciones: “Hace que los David puedan vencer a Goliat. Por eso cada  vez vemos más empresas españolas en la vanguardia mundial”.

La Universidad Camilo José Cela, a través de su Escuela Superior de  Arquitectura y Tecnología (ESAYT) y de la Facultad de Ciencias Sociales y  la Educación, ha investido esta mañana como doctores honoris causa al  arquitecto y divulgador científico estadounidense Nicholas Negroponte y  al director mundial de Productos Emergentes de Google, el español  Bernardo Hernández. La madrina de ambos doctorandos ha sido la ministra  de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia.

Por Rosa Jiménez Cano
Fuente: diario “El País” de España
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