Toy Story ¿Una película o una línea de juguetes?


Toy Story 1 y Toy Story 2 fueron en su momento, como lo es actualmente Toy Story 3, grandes éxitos de público. En total ambas películas recaudaron 800 millones de dólares. Cifra muy importante que queda empequeñecida por los 8 mil millones de dólares que facturó la línea de juguetes inspirada en los personajes de la película, en este caso juguetes. No se trata de un caso aislado. Desde hace muchas décadas, los productos derivados (juguetes, libros, ropa, videojuegos, etc) son parte de la industria audiovisual, en especial de Hollywood, diluyéndose muchas veces las fronteras entre el producto original y el derivado. El éxito de uno alimenta el éxito del otro formando lo que la estadounidense Marsha Kinder (1991) llama un supersistema.

Un supersistema es una red de intextualidad construida alrededor de un personaje o un grupo de personajes imaginarios o reales que atraviesan varios modos de produccción de la imagen y atraen a diferentes grupos de edad, de sexo y de proveniencia social, étnica y cultural. Al convertirse en un evento mediático su éxito comercial dará lugar a comentarios que a su vez alimentan ya celeran este comercial. De este modo, una película, serie de televisión o videojuego de éxito puede verse como un largo anuncio publicitario de sus productos derivados, y los productos derivados pueden tomarse como publicidad del producto audiovisual, formando todos una misma unidad, el supersistema del que habla Kinder.

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“Si no produce juguetes, no se filma” en Página 12, 21 de junio de 2010