Muralismo callejero: entre el reconocimiento y la represión


El muralismo callejero, conocido como graffiti o sencillamente pintada, es a mi juicio una de las expresiones más creativas e interesantes del panorama artístico contemporáneo. La calidad de la obra de numerosos muralistas (muchos de ellos esconden su identidad bajo un seudónimo para evitar ser perseguidos legalmente) comienzan a ser reconocida por los “expertos en arte”.
El Centro Cultural de España en Buenos Aires invitó a 20 artistas callejeros a que intervinieran las paredes de su nueva sede, situada en el edificio del ex Patronato de la Infancia en el histórico barrio de San Telmo. Más allá del interés de la iniciativa, lo paradójico de la muestra es que en España la policía impide pintar graffitis en las paredes de las fachadas de los edificios, razón por la que la realización de los murales se hace casi a escondidas en lugares y horas poco transitado.

Para ampliar:
Buenos Aires, un oasis para el arte callejero publicado en Revista Ñ, 11/07/2009
“Cuando la calle es la galería de arte” en Página 12, 27/04/2010
Mutu- Graffiti animado de Blu

La foto que ilustra esta entrada fue tomada en diciembre de 2009 en el barrio de Once de Buenos Aires.