Hace 16 años leí en "El País" de España que…


“”  China está perdiendo la capacidad de alimentarse a sí misma. Cuando esto pase, el abastecimiento de comida de todo el mundo se verá afectado, proyectando la sombra de una escasez global por primera vez en la historia de la Humanidad.La población de China aumenta en unos 14 millones de personas al año. Los ingresos están subiendo también en una proporción récord, lo que significa que el consumo de carne está creciendo de manera más rápida incluso que la población”.
Así comenzaba un reportaje titulado “China podría hacer morir de hambre al mundo” que ocupaba una página completa del diario. El autor era Lester Brown miembro de la dirección del Worldwacht Institute. Guardé el recorte durante todos estos años.
El aumento del precio de la soja – hasta el punto de hacer que la agricultura argentina tienda al monocultivo – y de otros cereales debido a la gran demanda de China en muchos casos utilizados para alimentar ganado porcino y aves de corral)me hizo recordar la existencia de esta nota que comparto completa con ustedes, junto con otro artículo relacionado con el tema publicado también por “El País” en 2005.
“China es ya el primer consumidor mundial en alimentación y energía” (El País 20/02/2005)
Es paradójico, por un lado consumimos con fervor productos chinos y nuestros gobernantes se congratulan del aumento de las exportaciones hacia China (pagadas con el dinero que les pagamos cuando compramos productos fabricados en ese país) y al mismo tiempo nos alarmamos ante la posibilidad de que el aumento de consumo de los ciudadanos chinos pueden generar escasez de alimentos y de otros productos en sociedades habituadas a la abundancia y muchas veces al despilfarro.

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