Sobre el valor del contexto o acerca de la ceguera y sordera de los espectadores


En las calles, parques y transportes públicos de las grandes ciudades es habitual encontrar músicos y actores que ofrecen distintos tipos de espectáculos. Algunos consiguen atraer la atención de los transeuntes otros, en cambio, pasan desapercibidos. ¿Qué es lo que lleva a detenerse a mirar y escuchar el espectáculo? ¿La calidad de los artistas? ¿Su atractivo fisico o escénico? ¿La “espectacularidad” del espéctaculo?. Hace unos años un famoso violinista estadounidense se instaló en los pasillos del subte de Nueva York y durante algo más de una hora ejecutó con un violín Stradivarius, valuado en más de 3 millones de dólares, seis piezas de música clásica.
¿Cuál creen que fue la reacción del público? ¿Qué empuja a cada uno de ustedes a detenerse a escuchar a un músico ambulante o a mirar un espectáculo de teatro callejero?

Leer artículo publicado en Página 12 el 06/03/2010