Es tiempo de abrir los ojos, pensar y empezar a hacer


Por Diego Levis
Es tiempo de empezar a cambiar la dinámica de decadencia en la que vivimos. Dejar de pensar en soluciones mágicas, olvidar el voluntarismo, los “destinos manifiestos”, de creer que nuestras decisiones y acciones cotidianas no inciden en la vida de los demás, de entender que formamos parte de los “demás” , que todos constituimos una sociedad, que no vivimos mejor por tener más dinero, ni comprando más y mejores objetos mientras a nuestro alrededor miles, millones de personas como nosotros sobreviven en la pobreza, con trabajos que no les permiten tener una casa digna ni alimentación suficiente, o directamente sin trabajo. No conseguiremos vivir mejor defendiendo los intereses de los poderosos deseando parecernos a ellos y negándonos a RE-CONOCER, a VER el rostro,la mirada, el cuerpo muchas veces dolientes, en otras desafiantes de vendedores ambulantes, cartoneros, “trapitos”, mendigos, desocupados, “piqueteros” con quienes compartimos calles, avenidas y plazas de las ciudades en las que vivimos.
Se preguntarán que tiene que ver todo esto con las “tecnoculturas”. Muchos, es posible, pensarán que nada. Yo me animo a afirmar que todo. Desde la revolución industrial el progreso tecnológico animó en muchos la ilusión de que llegaría un tiempo en sería posible construir sociedades igualitarias en la que los seres humanos sólo necesitaríamos trabajar unas pocas horas por día para asegurarnos niveles de bienestar general (alimentación, vivienda, salud, educación, ocio). No fue así. Quizás algún día la promesa tecnocientífica se cumpla.
Ariel Torres, lúcido pero no siempre acertado, periodista del suplemento informática del diario La Nación de Buenos Aires, ha publicado hoy un interesante y discutible artículo en el que con la excusa de la promulgación de una polémica ley que aumenta los gravámenes impositivos de los dispositivos electrónicos no fabricados en el país desarrolla una propuesta de desarrollo industrial en el campo de la informática como remedio a la decadencia permanente en la que vivimos.

Artículo citado
Cómo convertirnos en potencia tecnológica
por Ariel Torres, La Nación 6 de noviembre de 2009