De la pantalla de 70 metros a la pantalla de 7 cms


Mientras las grandes productores cinematográficas buscan encontrar el modo de impedir la progresiva caída de asistencia a las salas de cine promocionando el uso de gafas de cartón para ver películas mediocres con efectos tridimensionales en lugar de cuidar la sobrevivencia del espectáculo cinematográfico con películas de calidad, hay quienes comienzan a desarrollar nuevas obras audiovisuales destinadas a las pequeñas pantallas de dispositivos portátiles (celulares, ipods, etc.).
El diario Página 12 publica hoy que la directora británica de cine Sally Porter decidió filmar un largometraje que podrá bajarse gratuitamente de Internet para ver en los dispositivos móviles.
Seguramente muchos festejarán esta iniciativa, todo indica que en poco tiempo este tipo de aparatos de bolsillo dominarán el mundo del entretenimiento y la comunicación personal.
Será porque tengo cierta tendencia al pensamiento crítico, porque no me gustan los celulares o sencillamente porque soy nostálgico, considero que estas nuevas pantallas implican una perdida.
Así en un extraño camino, el cine, espectáculo colectivo por excelencia, va dejando paso a formas de recepción individual de imágenes en movimiento que recupera la vieja modalidad de entretenimiento que proponía el primitivo kinetoscopio de Edison, directo predecesor del cinematógrafo que permitía ver películas de forma individual a través de un visor. El camino que va de lo social o lo individual.