Una historia sin fin: en pos de la inteligencia artificial.


Hace algunas semanas leí un artículo en el diario en el que se anunciada la aparición de un nuevo motor de búsqueda para la web capaz de contestar las “preguntas como si fuera una persona”. Seguramente los creadores de este sistema inteligente (o el redactor del artículo) no recurren habitualmente a los servicios telefónicos de atención al cliente de empresas y organismos públicos.
La inteligencia artificial sigue siendo el cofre al final del arco iris. ¿Tiene algún sentido? ¿No es usar las máquinas para hacer aquello que no podemos hacer en lugar de buscar que nos imiten?

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Vida artificial: darwinismo y juego en la pantalla en Página 12, 28 de Junio de 2008