Homenaje tardío al Chile que pudo ser : en Memoria de Salvador Allende y Hortensia Bussi de Allende


Hace más de treinta años en tiempos que rugían las voces de América Latina clamando por un mundo más justo, más libre y más vivo, muchos creyeron equivocadamente que las armas eran el único camino posible. En esos tiempos inquietos de puños crispados, Salvador Allende nos hizo creer que otro mundo era posible, que la Revolución con mayúscula no necesitaba de la violencia, que bastaba con la decisión de los pueblos (pueblo formado por personas no por “gente”) expresada en las urnas y en las calles.
La respuesta violenta de los poderosos no se hizo esperar. El 11 de septiembre de 1973 está grabado en la memoria de una generación. Allende fue derrocado. La imagen tenebrosa del General Pinochet y sus gafas oscuras y el bombardeo aéreo del Palacio Presidencial (la Moneda) son difíciles de olvidar.
La intolerancia, el miedo, la cobardía, la prepotencia de los pinochets y sus paladines intentaron asesinar la esperanza, pero no pudieron. Pocos minutos antes de morir, durante el golpe de estado que lo derrocó, Salvador Allende habló por radio “La historia es nuestra y la hacen los pueblos (…)Sepan ustedes que mucho más temprano que tarde de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una vida mejor (…)”
Ayer falleció Hortensia Bussi, mujer y compañera de Salvador Allende. Ojalá personas como ellos nos sirvan de ejemplo.
La dignidad es posible. La dignidad es necesaria. Un mundo mejor es posible
Depende de cada uno de nosotros.

Un hermosos artículo de Ariel Dorfman de recuerdo a Hortensia Bussi, publicado hoy en el diario Página 12 de Buenos Aires :”Todavía viendo a Tencha”

El último discurso de Salvador Allende durante el Golpe de Estado de A.Pinochet el 11 de septiembre de 1973