De cuando los nativos digitales no cumplen con los saberes atribuidos o como la propaganda no modifica la realidad.


El lunes pasado el ministro de Educación Juan Carlos Tedesco y la presidenta Cristina Fernández anunciaron el lanzamiento del proyecto “Un alumno, una computadora” que recupera en parte la propuesta del programa “One laptop per child” (“Una computadora portátil por niño”) anunciado hace algunos años por el ministro Filmus. Desde el propio nombre de la propuesta se observa un cambio importante. En donde el proyecto original se refería a “niños” el segundo se refiere a “alumnos”. A diferencia de la propuesta original pensada por Negroponte (y Papert) el nuevo proyecto gubernamental está dirigido a estudiantes y profesores del ciclo superior de las escuelas técnicas públicas (industriales y agropecuarias) de todo el país, en lugar de niños de primaria y primeros años de secundaria..
Más allá de la valoración que podamos tener acerca del proyecto, es interesante conocer las razones del cambio de destinatarios. Según publicó en su edición del martes pasado el diario Página 12, el proyecto es “la coronación de un proceso de proyectos piloto, evaluados por especialistas de la UBA, que habían dado inicio a fines de 2007 y tuvieron lugar en siete provincias (Chubut, Córdoba –el municipio de Cruz Alta–, Mendoza, Misiones, Salta, Santa Fe –la ciudad de Rafaela– y Tucumán), algunos de cuyos ministros de Educación se encontraban ayer en la reunión. En aquella primera etapa, los ejes a supervisar fueron tanto técnicos (para lo cual se contó con especialistas de Ciencias Exactas de la UBA) como pedagógicos: el modelo de inclusión de tecnología en el aula, el funcionamiento efectivo de los dispositivos y el impacto de la inclusión en el aprendizaje. Fue el resultado obtenido al sumar esas perspectivas lo que decidió la elección de las escuelas técnicas como primera fase del programa.”
El ministro Tedesco le explicó al periodista del diario las razones de la elección de los destinatarios del nuevo proyecto de equipamiento tecnológico
“Los proyectos piloto se realizaron usando equipamientos provistos por distintas empresas, y los resultados indicaron que para que la máquina realmente pudiera ser utilizada como dispositivo de aprendizaje en forma plena tenía que haber cierto clima en la institución: (…) era preciso un piso mínimo de conocimiento tecnológico. En las secundarias no técnicas y en las primarias eso hay que construirlo, en las técnicas, en cambio, eso ya existe” Leer artículo completo de Página 12

¿Cuál es la validez de los resultados aludidos por el ministro? ¿Con que criterios y objetivos pedagógicos se diseñaron los proyectos pilotos? ¿Se formó adecuadamente antes a los docentes de las escuelas en las que se realizaron las pruebas? ¿Cuál fue la duración de los proyectos pilotos? Espero que el Ministerio publique más información sobre estas experiencias. Serán de gran utilidad para los interesados en el tema. En otros países (entre ellos) los primeros resultados de las experiencias que se están desarrollando con computadoras portátiles en la educación primaria y media, más allá de algunas dificultades, son satisfactorias (ver Proyecto Ceibal de Uruguay)

Ese mismo martes, Clarín publicaba con gran despliegue un artículo titulado “Los nativos digitales ya son mayoría y revolucionan la Web”, en el cual,a partir de una encuesta de una consultora (de la que, como es habitual no se dan los datos técnicos) se afirmaba.
“(…) parece que la condición de nativos digitales dotó a los chicos y adolescentes de ciertos rasgos característicos. Desde el sistema educativo suele afirmarse que es común que los alumnos tengan dificultades para concentrarse. Sin embargo, para Mariela Reiman, licenciada en Ciencias de la Educación y directora de la Asociación Civil Chicos.net, los nativos digitales tienen una muy alta capacidad de concentración. “De otro modo no podrían prestar atención a cinco páginas de Internet a la vez, como hacen habitualmente. Lo que pasa es que por su formación junto a los medios digitales, les cuesta concentrarse en una única cosa a la vez –explica Reiman–. Además, ellos no dividen como hacíamos nosotros los tiempos de jugar y los de estudiar, para ellos es natural hacer esas dos cosas, y alguna más, a la vez”.
No por nada en su reciente libro Nativos digitales, el teórico Alejandro Piscitelli, habla de ellos como de “una nueva clase cognitiva”. Leer nota completa

Los lemas propagandísticos pocas veces describen adecuadamente las prácticas, los usos y las costumbres ¿Cuál es el papel de la teoría en todo esto? ¿Explicar las prácticas, crearlas? ¿Alimentar, justificar la propaganda?

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