¿La innovación tecnológica avanza?


Hace varios meses Ariel Torres periodista de la sección tecnología del diario La Nación de Buenos Aires relativizaba la velocidad del avance tecnológico. Para ello comparaba las prestaciones de una PC de 1996 y una actual y los requerimientos de memoria de los programas utilizados entonces y ahora, llegando a conclusiones similares a las expresadas años antes Jaron Lanier, uno de los pioneros de aquel exitoso lema publicitario que se llamó “Realidad virtual”. Lanier, en un artículo publicado en la revista Wired en diciembre de 2000, señalaba, a grandes rasgos, que en muchos casos las máquinas actuales tardan casi el mismo tiempo que computadoras de generaciones muy anteriores para realizar un mismo proceso debido, entre otras causas, a que el software está mal programado lo que provoca un desproporcionado requerimiento de recursos que dificulta el funcionamiento del sistema.
Esta cuestión, inevitablemente , me remite una vez más al poder que ejercen las grandes compañías de software y al papel que en todo ello cumple, la que ya hace muchos años he señalado como una nueva casta de escribas: los programadores informáticos. La imprenta de Gutemberg jamás hubiera alcanzado la influencia decisiva que tuvo en el desarrollo científico, social, artístico, económico y político sin el proceso de alfabetización que siguió a su invención.
¿Qué sentido tiene que el lenguaje informático (técnica cultural dominante) siga estando en posesión de unos pocos?

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