El comentario de un lector del diario La Nación acerca de la educación con motivo de un artículo del Dr. Martín Becerra


Interesante y polémico comentario que invita a la reflexión y al debate:

Antes de que los docentes de TODOS los niveles comiencen a enviar comentarios pedagógicos modernos y de los otros, intentando ARTICULAR lo inarticulable, sería bueno que recuerden que estamos en el siglo XXI, que la desigualdad y las atrocidades son el modus vivendi de millones de personas, especialmente de niños. ¿Qué es lo que pretenden ahora? ¿Profundizar la brecha que separa a los estudiantes con acceso a la tecnología de los que no la tienen? ¿O acaso es uno más de los pretextos que han esgrimido históricamente para justificar la transmisión de sus limitaciones, prejuicios, propia ignorancia y mezquindad?. Señoras y señores: dejen de ser trabajadores sociales de la educación, paren con los cursos que les dan puntaje y nada más, renuncien a las cátedras que los “prestigian” a las que ni siquiera concurren. Ustedes son quienes deben leer, instruirse y mirar un poco más la realidad, ésta los viene aplastando y descalificando, pero pareciera que el titulejo de “docente” los autoriza, no sólo para analizarla, también para erigirse en jueces de conductas y tendencias. Hagan su trabajo los que pueden, los que ante los cambios se informan para comunicarse con sus alumnos, los demás comiencen a preguntarse porqué en la historia de la Argentina, jamás hubo un movimiento, una corriente, una huelga, que hiciera sentir sus quejas ante la depredación educativa. Frente a un grupo de delirantes que confundió y sigue confundiendo educación con colonización, la mayoría de los docentes fueron y son pasivos. La REFLEXIÓN y el estudio les es ajena, y cuando se enfrentan con alumnos lectores y preguntones no son capaces de acompañarlos en sus inquietudes (que son las de la sociedad señores), los acallan con la repetición de los “contenidos” de los esquemáticos y coloridos manuales confeccionados por empleados de editoriales multinacionales. Entonces, dejen que la gente trate de no quedarse afuera y acompañen los procesos con un poco más de interés. Los docentes seguimos discutiendo y algunos escribiendo cosas que sólo leen algunos docentes, mientras el mundo sigue andando. A estas alturas, la tecnología ya no es una moda, todo está informatizado, la mayoría de los adolescentes de las villas miseria tiene un celular, y más actual y costoso que el nuestro. Ellos van al Cyber a jugar con programas de juegos que solo entienden los analistas de sistemas y juegan y ganan porque para competir tienen que pensar cómo vencer. Si en la escuela sus docentes se interesaran por los juegos, se darían cuenta de que son historias épicas, guerras actuales con héroes y villanos, etc. Pero es preferible descalificar, juzgar, antes que interiorizarse sobre lo que pasa en la cabeza de los niños y jóvenes que ya saben que “los maestros no saben nada”. Es casi verdad, mientras se reciban migajas del conocimiento a través de Internet y no haya docentes que hagan de ellas un pan sabroso y nutritivo, los chicos que no tienen dinero, seguirán sin enterarse que casi gratis pueden acceder a la lectura de autores y trabajos científicos que les plantearían el desafío de vencer la desigualdad. ¿O tienen miedo de que piensen y se den cuenta que estamos en manos de cuatro locos con carné?

“El correlato de un país con varias fracturas” por Martín Becerra en La Nación (20 de enero de 2008)