Una travesura de Educ.ar: Los primeros proyectos pilotos para los "modelos 1.1"


Durante el último mes Educ.ar ha reactivado la implementación del proyecto OLPC reconvertido en “modelos 1:1“. En este contexto, la sociedad del estado dependiente del Ministerio de Educación de la Nación ha firmado acuerdos de colaboración con los Ministerios de educación de las provincias de Chubut, Misiones, Tucumán, Salta, Mendoza y la Municipalidad de Rafaela (Sta.Fe) para la puesta en marcha de los primeros proyectos piloto con computadoras portátiles (o laptop) para cada alumno (Classmate de Intel, ITP-C fabricada en nuestro país por NEC y la pionera OLPC) Esta iniciativa no está apoyada en un proyecto pedagógico. Por el contrario Educ.ar delega en los docentes e instituciones donde llegarán los equipos la responsabilidad de generar los proyectos educativos para trabajar con los nuevos dispositivos portátiles, según informa Educ.ar en su sitio web.

Resulta difícil imaginar de que modo los docentes e instituciones implicados, por más buena disposición que tengan, con sólo la breve y limitada formación que recibieron podrán generar usos pedagógicamente innovadores que aprovechen las posibilidades para la educación que abren este tipo de máquinas. Por otro lado los dos aparatos propuestaos, a pesar de su aparente similitud encierran concepciones educativas muy diferentes (casi opuestos). OLPC se basa en el uso de software libre y propone una concepción constructivista del proceso de enseñanza-aprendizaje (Papert- Piaget) mientras Classmate y en menor medida ITP-C, (basadas en Windows) están pensadas como máquinas de enseñar cercanas a la máquina conductista concebida por Skinner hace ya casi 50 años, desde modelos pedagógicos próximos a los utilizados en la EAO (Enseñanza asistida por ordenador). Ambos modelos han sido concebidos con fines comerciales, al fin y al cabo el negocio de la educación es uno de los mayores del mundo.

“En esta primera etapa de ‘familiarización’ con los dispositivos, los niños y las niñas realizarán actividades puntuales pensadas específicamente por los docentes dentro la planificación ya existente” (Educ.ar, 09-11-07)

En estas condiciones no es difícil imaginar que la Classmate (ver nota anterior sobre esta máquina) y eventualmente ITP-C se adaptarán mejor a las inquietudes inmediatas de los docentes y a sus prácticas cotidianas, lo cual no significa nada más que eso, una circunstancia de aparente poco alcance, cuyas consecuencias pueden ser mucho más graves que el dinero que se invierta / gaste en la compra de los equipos (lo que está en juego es la posibilidad de encontrar un mejor rumbo para educación argentina o desperdiciar una nueva oportunidad y mucho dinero, esfuerzo y trabajo. Cada fracaso significa una nueva losa sobre nuestro dolido sistema educativo)

Sin un diseño pedagógico acorde a objetivos concretos es difícil imaginar que los modelos 1:1 contribuirán a mejorar en profundidad la educación escolar (la escasa incidencia de los laboratorios de informática y las videocaseteras son un precedente que deberíamos revisar para evitar caer en errores similares)
La educación argentina está en su encrucijada.
Ojalá la nueva administración sepa construir un camino para la verdadera incorporación de las TIC en la educación escolar que nos aleje definitivamente de los anuncios grandilocuentes, de las indefiniciones, de los acuerdos secretos y de la falta de acciones efectivas de los últimos años.

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