Atravesando los límites de la pantalla


Durante las últimas tres décadas las innovaciones tecnológicas en el campo de los videojuegos no se han detenido. El fotorrealismo de los escenarios y de los personajes de muchos juegos, la fluidez de los movimientos en la pantalla y la calidad de sonido los acercan visual y auditivamente a una película, con el atractivo añadido de que el control de la acción está en manos de quien juega, simultáneamente actor y espectador. Este protagonismo desdibuja la frontera que en otros medios establece la pantalla. Es más, en los simuladores avanzados y en otros juegos de realidad virtual la pantalla parece desvanecerse generando la ilusión de inmersión total en el escenario en el que transcurre la acción. No se trata de ciencia ficción ni de la descripción de un prototipo avanzado de simulación informática. Los simuladores aéreos y otros simuladores recrean por medio de la combinación de dispositivos mecánicos e informáticos la sensación de estar piloteando un avión, con tal efectividad que el entrenamiento de los pilotos civiles y militares, se realiza en gran parte utilizando estos sistemas. Sin llegar a estos niveles de verosimilitud, existen entretenimientos y juegos basados en distintas técnicas de simulación digital que permiten que los jugadores interactúen con el entorno virtual comprometiendo su propio cuerpo. Gracias al uso de distintos dispositivos electrónicos (cascos o anteojos de visión en 3D, auriculares, sensores de movimiento y de posición, etc) en pocos años será posible jugar, por ejemplo, en una casa embrujada creada por computadora como si estuviéramos dentro.

Diego Levis

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