Tocar y usar la laptop: ¡Qué lindo sería poder creer!


INTRODUCCIÓN
Educ.ar organizó durante estos últimos días una serie de cinco seminarios para presentar en sociedad la “laptop”. Ayer, invitado por Laura Serra, coordinadora del proyecto “una computadora por niño” en Argentina, estuve en uno de esos seminarios y pude ver, tocar y usar la “maquinita” (como me gusta llamarla cariñosamente) además de escuchar la presentación que hicieron del proyecto Walter Bender, presidente de software y contenidos de la fundación OLPC, y David Cavallo, director de la OLPC para Centro y Sudámerica y la propia Laura Serra (la presentación de Serra se puede ver en el sitio de Educ.ar).

Foto (c) Diego Levis 2007

Agradezco enormemente a Laura Serra y a Educ.ar la posibilidad que me dieron de conocer de forma directa el proyecto y la máquina. Realmente valió la pena.
La máquina me gustó. Ergonómicamente, salvo detalles menores, parece adecuada para las edades a las que en principio el proyecto apunta en Argentina – de 2º a 5º grado / 7 a 11 años. El diseño es atractivo y la pantalla tiene una excelente calidad de visión, incluso recibiendo luz directa, lo cual permite usarla a luz del día (la pantalla, a mi juicio es lo mejor que tiene la laptop del MIT) Se trata de un aparato vérsatil que puede ser utilizado de un modo similar a una computadora pórtatil o bien adaptarse como libro electrónico (la pantalla es giratoria). Usarla en cambio no me produjo tanta satisfacción. El acceso a las diferentes aplicaciones es muy lento, incluso comparándola con mi vieja Pentium 450 recargada de aplicaciones y archivos. Difícil imaginar a un niño de 7, 9 años esperando más de 30 segundos la respuesta de la máquina.
De todos modos, tal como subrayaron los responsables del proyecto no se trata de un proyecto tecnológico sino educativo y en tal sentido se trata, al menos a mi juicio, de un proyecto sugesivo e innovador, lo cual no quiere decir que sea adecuado a las necesidades ni a las posibilidades del sistema educativo de la Argentina.

Lo escribo en mayúscula: ME ENCANTARÍA PODER CREER.

Bender y Cavallo (nada que ver ni en actitud, carisma, capacidad de argumentación e ideología con el mal recordado ministro del desastre) irradian optimismo. Las presentaciones que hiceiron fueron impecables, hago míos sus deseos, que comparto. Sus propósitos, en tanto abstracciones, me resultaron ajustados y posibles en un mundo ideal y deseable pero lamentablemente alejados de la realidad, no solamente de la realidad de nuestro país.
El tema requiere un análisis profundo, que evite las habituales voces altisonantes de condena o de defensa . Los intereses en juego son muchos. Intentaré que mis impresiones no caigan en esa dinámica que nos apartan del centro, a mi juicio, de la cuestión : que educación queremos para nuestro niños, que educación estamos en condiciones de darles a nuestros niños. El valor de los sueños, y creo que el espíritu del OLPC es precisamente el de un sueño, una utopía deseable, es que empujan las fronteras de lo concebible.

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