Sobre la travesura de EDUC.AR. Todo tiene una historia


Todo tiene una historia Por Diego Levis

Una tarde de marzo de 2004, volviendo a casa en tren, escuché casualmente a un joven ejecutivo modelo ‘tiburón de la city’ hablar (imprudentemente) por teléfono acerca de unas negociaciones secretas entre el Ministerio de Educación de la Nación y Microsoft. Lo que pude reconstruir de la conversación me alertó.
Menos de una semana después una breve nota en La Nación informaba sobre la firma de un convenio entre el Ministerio y la firma estadounidense en el marco del Programa Alianza por la Educación que promueve Microsoft (publicado en La Nación del 28 de marzo de 2004), Intenté confirmar la información a través de las dos partes interesadas. Mientras en Microsoft, aunque con dificultades, me confirmaron la firma del acuerdo sin darme mayores detalles, distintos funcionarios de alto nivel del Ministerio de Educación negaron su existencia. Aunque la situación era confusa, no había ningún motivo para desconfiar de los voceros ministeriales.
En esos días, con Beatriz Busaniche escribimos un artículo en el que denunciábamos el uso abusivo que estaba haciendo Microsoft del nombre del Ministerio (lo cual el tiempo desmintió), alertando además sobre los peligros que representaba un acuerdo de este tipo para el futuro de la educación en nuestro país. El artículo fue publicado en numerosos sitios de la web y distribuido en muchas listas y foros de discusión de todo el mundo.
Microsoft Argentina se negaba a dar más información sobre el asunto y a principios de mayo el Ministerio de Educación seguía sin aportar nuevos datos. Hacia el 20 de mayo recibí una sorpresiva llamada de un alto funcionario del ministerio con quien mantengo (o mantenía) una relación de amistad profesional caracterizada por la ausencia total de conversaciones telefónicas, quien me preguntó alarmado que era toda la movida que yo estaba armando con el asunto del acuerdo con Microsoft. Por primera vez alguien del ministerio reconocía la existencia de negociaciones con la empresa de Bill Gates. Mi interlocutor minimizó los alcances del mismo, indicándome, para tranquilizarme, que el ministro sólo aceptaría firmar el acuerdo si no representaba ningún gasto económico para el gobierno de la Nación. ‘Las negociaciones van bien. Microsoft parece dispuesto a aceptar nuestras condiciones’ me dijo. Al despedirse me recomendó prudencia al hablar del tema. Y así fue. En ese momento estaba atravesando un momento delicado en mi vida privada por lo cual no hice publico el contenido de esta conversación.
Lo cierto es que pocos días más tarde, me enteré que el 21 de mayo el Ministerio de Educación había firmado con Microsoft un acuerdo de cooperación por el cual integraba a nuestro país en el Programa Alianza para la Educación de la empresa estadounidense . El acuerdo contiene cláusulas de confidencialidad y de secreto que a mi juicio, más allá de sus contenidos, violan las normas vigentes sobre la transparencia de los actos públicos.
En la época, la firma del acuerdo (y sus particularidades) sólo pareció inquietar a la comunidad del software libre y a unos pocos más. Nadie pareció asumir que las consecuencias de la llamada Alianza por la Educación trascienden la cuestión del software (de por sí importante), alcanzando el corazón mismo del futuro de la educación de nuestro país: lo que el acuerdo compromete es la creación y difusión del conocimiento en la Argentina.
Algo más de dos años después, las condiciones establecidas inicialmente en la convocatoria por parte del portal público Educ.ar, bajo el auspicio de la Alianza por la Educación de Microsoft, del “Concurso de propuestas para el aula- Par@ Educ.ar“, confirman esta apreciación. Dichas condiciones establecían que todos participantes en el concurso
otorgan al Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación, Educ.ar S.E. y Microsoft Argentina, Alianza por la educación, conjunta o separadamente, una licencia gratuita y sin restricciones para el uso, publicación y/o distribución de los trabajos o proyectos enviados, que podrán ser modificados o alterados por los organizadores con vistas a potenciar el éxito de su implementación. Esta cesión de los derechos de autor de las obras presentadas es de por vida. Los cien ganadores recibirán de premio una PC.
No estaba mal…..para Microsoft (cuyo objetivo- legítimo- es ganar dinero). Es conocido el déficit de contenidos valiosos en informática educativa.
Cuando los conquistadores españoles llegaron a América ¿Qué le ofrecían a los nativos a cambio de las riquezas naturales de las tierras? ¿Hubo nativos que facilitaron el expolio? El tiempo pasa pero algunas prácticas (o al menos la intención de realizarlas) permanecen.

Beatriz Busaniche publicó el 8 de septiembre pasado un artículo en el weblog de Educ.ar (Hood Robin: La nueva transferencia de conocimiento) dando a conocer esta situación. El domingo 10 envié un mensaje a una larga lista de conocidos en el que recomendaba leer el texto de Busaniche, añadiendo una primera versión de la primera parte de este texto. Hacia la noche de ese mismo día decidí enviarle el mismo mail a una alta autoridad del Ministerio de Educación precedido de un pedido que transcribo a continuación, reservándome el nombre y cargo del destinatario.

Asunto: Una nueva travesura de Educ.ar
Estimado Sr……: Le envío copia de un texto que he escrito y distribuido a través del correo electrónico y un weblog, vinculado con una de las consecuencias del acuerdo entre el ministerio y Microsoft que en su día le envíe. Considero que sería muy importante que intervenga para conseguir modificar una de las cláusulas de la convocatoria de un concurso organizado por Educ.ar con auspicio de Microsoft, “Par@ Educ.ar” que señala que todos los participantes en el mismo deben ceder de por vida los derechos de propiedad intelectual de sus trabajos al ministerio y a ¡¡Microsoft!!! detallando que esta empresa podrá hacer con los mismos lo que estime conveniente (usarlos, distribuirlos, modificarlos, venderlos, etc).Pienso que no estoy errado al afirmar que nuestro estado no debe avalar este tipo de prácticas.
Cualquier ampliación de información o cualquier otra cosa que necesite no dude en escribirme. Saludos muy cordiales?

¿Un mensaje en el desierto?
El miércoles 13 recibí la siguiente respuesta por parte del destinatario de mi mensaje:

Estimado Dr. Levis: Recibí su mensaje y luego de hacer las consultas pertinentes, quiero informarle que el párrafo al que se alude:
?asimismo, los participantes convienen que, al enviar sus trabajos o proyectos, otorgan al Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación, Educ.ar S.E. y Microsoft Argentina, Alianza por la educación, conjunta o separadamente, una licencia gratuita y sin restricciones para el uso, publicación y/o distribución de los trabajos o proyectos enviados, que podrán ser modificados o alterados por los organizadores con vistas a potenciar el éxito de su implementación.’
fue incluido con el objetivo de que los proyectos recibidos pudieran ser publicados (previa modificación, si cabe) tanto en educ.ar como en el resto de portales de RELPE, CD educativos o cualquier otro uso que resultara apropiado. Microsoft, a su vez, podría difundir y replicar estos proyectos en instituciones educativas de Latinoamérica. (De la misma manera que actualmente utilizamos en Argentina contenidos desarrollados por la comunidad educativa mexicana)
A partir de su publicación, los proyectos quedan a disposición de toda la comunidad para ser replicados, impresos, modificados, comentados, empleados en clase, etc. Es decir, se solicita la licencia para socializar el material.
Adicionalmente, también quiero informarle que el texto se modificó como sigue:
‘Asimismo, los participantes convienen que, al enviar sus trabajos o proyectos, otorgan al Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación y a Educ.ar S.E., conjunta o separadamente, una licencia gratuita y sin restricciones para el uso, publicación y/o distribución de los trabajos o proyectos enviados, que podrán ser modificados o alterados por los organizadores con vistas a potenciar el éxito de su implementación’.
(negritas de Diego Levis)
El proyecto en cuestión no tiene relación alguna con el convenio que en su momento firmaran Microsoft y el Ministerio de Educación.
Lo saludo cordialmente (sigue firma)”

Imprescindible rectificación de la que me congratulo. Ya se sabe que todas de tanto en tanto hacemos travesuras. Alguna son destructivas, en otras ocasiones las travesuras son creativas. Es hora que las travesuras de Educ.ar empiecen a ser constructivas. Para ello es necesario es enmarcar las acciones en el marco de un proyecto educativo. Saber qué y para qué proponemos una acción. Está en juego la educación de niños y jóvenes argentinos, es decir el destino del país. Una observación final: Si la intención es, tal como señala la autoridad ministerial, socializar el material ¿Porqué no se los pone bajo alguna de las tantas licencias libres que existen (copyleft o alguna licencia de creative commons)?